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Periódico digital de la zona noroeste de la Comunidad de Madrid. Información general, articulos, opinión y actualidad municipal de Hoyo de Manzanares


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(EL CORTIJO DIGITAL, 29 de septiembre de 2004)

¿Aprobará el PP de Rajoy el matrimonio homosexual?

(*) ANTONIO CABRERA


Los defensores del "matrimonio" homosexual confunden, interesadamente, los conceptos de Estado aconfesional y de Estado laico. Y la diferencia es muy notable.

Una cosa es que con la creación del Estado moderno (Revolución francesa, 1789) el Estado asuma la libertad religiosa como una más de las libertades públicas y que se defina como aconfesional, esto es, que aún no decantándose por ninguna religión determinada respete a todas, y que ampare, promueva y apoye en sus respectivas Constituciones la libertad religiosa y de culto de todos los ciudadanos, y otra, absolutamente distinta y contraria, es que un determinado Gobierno del Estado, vulnere su Constitución y se autodeclare laico, esto es, que actúe obstaculizando, negando y vulnerando el derecho constitucional de los ciudadanos a la libertad religiosa y de culto -y a la de enseñanza de todas las confesiones-, negando apoyos sociales o ayudas económicas a instituciones, centros de enseñanza o asociaciones por el mero hecho de tener un ideario confesional, y no ateo, mientras que promociona y patrocina todo tipo de organismos y colectivos afines a su autodeclarada laicidad.

De igual manera, el lobby homosexual, al carecer de argumentos jurídicos, sociales o antropológicos en favor de sus "aspiraciones", recurre al sibilino y procaz ataque a la Iglesia Católica -ofendiendo a millones de españoles- como si fuera responsable de sus "carencias", amparándose en la aconfesionalidad del Estado.

Evidentemente esto es rotundamente falso, porque el matrimonio es un contrato civil refrendado por el Estado, aunque además, y voluntariamente, pueda tener un carácter religioso. Y no se quieren enterar -porque no les interesa- que es la sociedad civil, organizada a través del Estado, quien en defensa del bien común (la procreación es el mayor activo de cualquier sociedad humana) no autoriza el matrimonio homosexual. Eso ocurre aquí, y en todo el universo mundo, salvo en dos países y medio, Holanda y Bélgica, y a medias en Suecia.

Por eso la polémica suscitada en torno al proyecto de Rodríguez Zapatero de legalizar el “matrimonio” y la adopción a los homosexuales, no es más que un asunto político, sujeto a intereses electorales y de partido, y a las presiones de los influyentes lobbys que controlan los medios de comunicación audiovisual, en su mayoría "rosas". Y en cierta medida, también a los propios partidos, con dirigentes políticos que han proclamado su condición homosexual.

En cualquier caso, aunque esté en minoría sólo si el PP "colabora" con este proyecto de ley podrán sacarlo adelante ZP y sus socios de Gobierno, contando con la probable abstención, incluso el voto favorable de CiU o CC y hasta el voto en conciencia de diputados católicos socialistas. Otra cosa es que se disperse el voto popular en el Congreso como consecuencia de su errática política de indefiniciones, falta de solidez en los principios y guiños al electorado “progresista”, en detrimento de la derecha sociológica, su electorado más fiel y como siempre, el peor tratado.


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(EL CORTIJO DIGITAL, 27 de septiembre de 2004)

Una herradura en los guantes de ZP
(El estilizado prototipo de la gaviota)

(*) ANTONIO CABRERA


Lo que José María Aznar con mayoría absoluta no hizo y a Felipe González, con mayoría absoluta, le costó tres años, el presidente Rodríguez, sin mayoría parlamentaria -pero con una herradura en los guantes-, lo va a conseguir en menos de seis meses. ¿Objetivo? el control de la Justicia. ¿Método? un anteproyecto de Ley para la modificación de la Ley Orgánica del Poder Judicial que aprobó el Consejo de Ministros el pasado viernes por el que se cambian las reglas para el nombramiento de los altos cargos judiciales en el seno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Este tramposo cambio de reglas, diseñado por el Ejecutivo socialista para consumar el asalto al poder judicial, modifica el sistema de elección establecido para el nombramiento de altos cargos judiciales por el CGPJ, pasando de la mayoría absoluta, en vigor desde hace 25 años, a una mayoría cualificada de los 3/5 de los 21 miembros del Consejo. En otras palabras, pasarán de 11 a 13 el número de votos necesarios para el nombramiento de altos cargos judiciales en el seno del CGPJ.

Bajo tan «inocente» apariencia técnica, el anteproyecto encierra una enorme carga política. Para empezar, su aplicación liquidará el último reducto de poder institucional que aún le quedaba al PP -con representación mayoritaria en el CGPJ-, al obligarle a pactar con el PSOE los nombramientos del Consejo. Esto se debe a que con la nueva «aritmética» electoral se hace posible que el sector «progresista", pese a estar en minoría, pueda bloquear las propuestas del sector «conservador», mayoritario en el Consejo. De esta manera, el Gobierno, con el apoyo de los votos de sus socios «independientes» en el Consejo (nacionalistas e IU), controlará los nombramientos de los presidentes de Sala y los Magistrados del Tribunal Supremo, los presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia de las diferentes Autonomías, así como los jueces encargados del CNI.

El hecho de que antes del próximo mes de febrero el CGPJ deba nombrar a los presidentes de cuatro de las cinco Salas del Supremo (incluida la relevante Sala de lo Penal), además de nueve magistrados del Alto Tribunal, y a los presidentes de dos Tribunales Superiores de Justicia justifican la urgentísima tramitación, en solo tres días, de este anteproyecto por el Gobierno.

En una etapa posterior, con ocasión del relevo de los miembros del actual Consejo, el PSOE podrá alcanzar los 13 votos previstos para la nueva mayoría e impondrá directamente a sus jueces. Y si no puede, procederá a la deslegitimación y voladura del Consejo como ya lo hizo en el 85. Admirable modo de construir la prometida «democracia ejemplar», la del pluralismo, el consenso y el respeto a las libertades.

Por ello, la justificación del anteproyecto, basada en «la transparencia, el consenso y la pluralidad», y en la necesidad de «reforzar la legitimación democrática de los nombramientos» -según informó la vicepresidenta primera Fernández de la Vega durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros-, es increíble. Si fuera cierto el propósito socialista de mejorar la Justicia y robustecer su independencia, serían más de 13 los votos requeridos para la mayoría, lo que obligaría a que todos los nombramientos fueran pactados. Pero no es eso lo que se busca con la reforma, sino el control de la Justicia, como ya ocurrió en 1985, cuando el PSOE dinamitó el pacto constituyente porque el Tribunal Supremo dictaba sentencias contrarias a sus intereses.

De nuevo el PP ha sido víctima de sus pactos con el PSOE. Hay pactos que los carga el diablo. Resulta inútil pactar con quien piensa que lo natural es exigir acuerdos cuando se está en minoría, pero que no duda en imponer sus normas -y hacer tabla rasa de las reglas pactadas-, cuando tiene el poder. Con mayoría absoluta el PP cometió -una vez más- la ingenuidad -o la cobardía- de no defender sus principios y ceder ante las exigencias del PSOE, buscando, interesadamente, su connivencia en el "reparto" del poder judicial. Ahora pagará las graves consecuencias de su error. Mientras tanto, la derecha sigue mirándose el ombligo. Ensimismada, concentra sus energías en buscar ilusionantes eslóganes y colorines divinos de la muerte que hagan juego con su estilizado prototipo de gaviota. Así le va.


[Ver publicación en COLUMNISTAS - PERIODISTA DIGITAL]
[Ver publicación en EL VIGÍA - MADRID PRESS]

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(EL CORTIJO DIGITAL, 22 de septiembre de 2004)

¿Quién teme a José María Aznar?
(Epílogo)

(*) ANTONIO CABRERA


Ante el tétrico panorama del 11-M se comprende el pánico del Gobierno socialista a las declaraciones de José María Aznar en la comisión. Como en la obra de Edward Franklin Albee ¿Quién teme a Virginia Woolf?, su temor se une al de la muchedumbre de quienes temen que el ex presidente destape el cesto de serpientes del 11-M. Por eso, hasta el último momento, los socialistas han pretendido evitar que compareciera. Por eso, en un acto de cinismo sin igual, López Garrido anunciaba este verano que no autorizarían la comparencia de Aznar ante la comisión. ¡El oráculo de la Moncloa había dado órdenes de proteger su estatus como ex presidente y preservar la imagen de la institución presidencial!

También Mariano Rajoy «el Dubitativo», teme que su estrategia de oposición, “divertida y dialogante” – “lluvia fina” basada en pasar página y buen rollito-, se vaya a pique. Sobre todo cuando faltan pocos días para el cónclave popular sin que se haya producido el deseado “entierro” de Aznar. Por eso su inteligente iniciativa –pragmática, aunque tardía- de nombrar presidente de honor a quien el mismo responsabilizó de la derrota popular la noche del 14-M con lo de “¡Tú y tu guerra!”. La soledad oficial de Aznar, siempre arropado por los 10 millones de votos de la derecha sociológica española, ha terminado.

El presidente Rodríguez y su Corte no necesitan saber nada más sobre el 11-M, ni de las jornadas de agit-prop posteriores a la tragedia. Ya lo saben todo, aclara cínicamente Rasputín Rubalcaba. Forzados por Carod-Rovira y sus socios, han vuelto a engañar al PP y juegan al órdago de Aznar –apuestan por su crucifixión pública- en la comisión. Pero ZP no comparecerá, salvo que vuelvan a engañar a la oposición y diseñen una comparecencia blindada. Tampoco declararán los confidentes, ni ninguno de los propuestos por el PP. Justo premio a la firmeza política de Rajoy. Hay pactos que los carga el diablo.

Ahora lo prioritario, repite cansinamente López Garrido, es que estos hechos no se repitan. Urge investigar qué fue lo que pasó antes del jueves negro. La RTVE de la camarada Cafarell –la del principio del fin de la televisión de partido- anunciará hasta el hartazgo el guión del segundo acto de la tragicomedia parlamentaria del 11-M. Pero seguirá sin retransmitir, ahora con mayor motivo, las sesiones de la comisión. La acción girará en torno a lo que pasó antes del día de la infamia. Los parlamentarios-protagonistas indagarán los fallos del PP y acordarán las bases de un acuerdo político para impedir que actúe de nuevo el terrorismo “internacional” -que no islámico-, según el nuevo diccionario de estilo socialista. Eso es lo que realmente importa. Nada de bucear en los abismos de la verdad. Ni el dolor de las víctimas, ni de sus familias. Ni la Justicia. Todo eso es secundario. Hay que huir de la quema y culpar al PP de incendiario.

Mientras, en los camposantos velan los cipreses. Los cuerpos mutilados de las víctimas, ¡qué solos se quedan los muertos! siguen clamando Justicia. Pero las plumas se han convertido en lanzas. Que hable Aznar. Que, superado el tremendo impacto de la tragedia, haga ahora lo que no hizo entonces. Que coja el toro por los cuernos y desenmascare a los culpables, caiga quien caiga. Y después, como último servicio a España y a los españoles, que vuelva. Es la última esperanza.


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(EL CORTIJO DIGITAL, 20 de septiembre de 2004)

¿Quién teme a José María Aznar?
(La imparable espiral de la verdad del 11-M)

(*) ANTONIO CABRERA


El temor bulle en los fogones de Ferraz. Crece la ansiedad en Génova y en las mesas de redacción se afilan las crónicas ante el anuncio de la comparecencia de José María Aznar en la comisión parlamentaria del 11-M. Se percibe una sensación indefinible, pero real, de que, con su comparecencia, Aznar va a escribir una página trascendental de la Historia de España. Se abre una puerta a la esperanza. Al fin se arrojará luz sobre la ciénaga del terror, sobre quiénes, por qué y para qué planificaron, indujeron, colaboraron, patrocinaron y ejecutaron la espantosa matanza del jueves negro, la que cambió el rumbo de la política exterior española, alteró el proceso electoral y derribó a un Gobierno.

Contra lo diseñado por rubalcabas y garridos, cebrianes y polancos, concluyó el primer acto de la representación del 11-M dejando sobre el escenario un universo de agujeros negros, contradicciones, traiciones, incompetencias y mentiras que han dejado al descubierto la sórdida estrategia de acoso y derribo al Gobierno de Aznar tras la masacre, la traición de determinados miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado y la abyecta instrumentalización política de la tragedia por sus beneficiarios.

Los datos que, pese a la comisión, se van filtrando a la opinión pública apuntan a un pavoroso laberinto donde se entremezclan los más oscuros intereses de la feroz dictadura alauita -nuestro tradicional enemigo del Sur-, la sombra de Al Qaeda, los servicios secretos de Marruecos, ETA y sus relaciones con el terrorismo islámico marroquí, junto a fallos evidentes en nuestros servicios de inteligencia o alargadas sombras de corrupción en ciertos miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Las cortinas de humo de la comisión parlamentaria, auténtico botafumeiro político, ya no bastan para ocultar la verdad y pasar página sobre el acontecimiento más trágico de nuestra Historia reciente. El clamor doliente de las víctimas y de sus familiares, la presión ciudadana y el inquebrantable compromiso con la verdad de un puñado de periodistas, han roto el pacto de silencio sellado entre gobierno y oposición para no despertar al monstruo y salvar la cara. Millones de españoles seguimos preguntándonos ¿quién está realmente detrás de la espantosa masacre de Madrid? ¿quién es la mano negra del 11-M? La espiral de la verdad ya es imparable.


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(LA RAZÓN, 20 de septiembre de 2004)

El PP se traga la mentira del PSOE

Por Carlos DÁVILA


Todavía esta semana, un dirigente veterano del Partido Popular presumía públicamente de su buena relación con Pérez Rubalcaba. Este hombre es un portento: tiene una maestría sin igual para hacer que todos sus interlocutores se confíen con él. A cada cual le habla de lo que le puede interesar.

Hace pocos años, Guerra hizo famoso un pareado, irreproducible por su zafiedad, pero atinado por su definición del personaje, que hacía referencia a la doble cara del portavoz socialista. Pues bien, tiempo después, Rubalcaba sigue engañando, más a diestro que a siniestro claro. El caso de la Comisión 11-M es paradigmático: ha mantenido durante meses una estrategia, dibujada por el mejor de los trileros, consistente en que el Partido Popular creyera que el Partido Socialista trocaba la comparecencia de Aznar por la de Zapatero. O los dos o ninguno, pregonaba, de rondón, el falsario.
El Partido Popular ha caído en la trampa como un cadete de la política, y éste es el día en que únicamente hay algo seguro: que Jose María Aznar tendrá que ir a la Comisión para sufrir, sin duda alguna, un interrogatorio similar a los que hizo célebres la Brigada Político- Social en los momentos más agrios del franquismo.

Lo de Zapatero es harina de otro costal. Su palabra, como la de Rubalcaba, vale lo mismo que una peseta de las antiguas: nada. Zapatero, con la mejor de sus sonrisas, ¡faltaría más!, se ha pasado el verano transmitiendo su disposición a declarar en la Comisión, si alguien lo pedía. Pues bien, ese «alguien» ya lo ha solicitado y, ¿qué sucede ahora?, pues que el dúo Zapatero-Rubalcaba afirma que el presidente acudirá «si lo quiere la Cámara», una martingala de bachillerato elemental tras la que ambos ocultan su decisión absentista. Para el engaño, el PSOE y su Gobierno– el peor de todos los tiempos– cuenta con colaboraciones determinantes.

Una, la última, es la de los atolondrados de Convergencia i Unió que, por no se sabe qué prebendas, están apoyando las iniciativas más turbias del monclovismo zapatista. Los demás son paniguados del poder: desde el inefable Gaspar Llamazares al que algunos miembros reputados de Izquierda Unida llaman con crueldad sin límites, el «pobre hombre», hasta Esquerra Republicana que ha recibido en Cataluña, en la Comisión que estudia el nuevo Estatuto, la entusiasta ayuda de Pasqual Maragall, para convertir a la autonomía en un «estado libre asociado». O sea, como Juan José Ibarreche, pero encima más: sin referéndum ni otras guindas.

Por todo, Rodríguez Zapatero sólo comparecerá si el escándalo por su actitud obstrucionista crece a raudales. Si el Partido Popular emplea toda su fuerza, que tiene mucha, en impedir la espantada. De paso, el Partido Popular podría urgir también la presencia del nuevo director de Comunicación del Real Madrid, verdadero artífice desde la radio amiga del acoso y derribo miserable que padeció el partido de Jose María Aznar el día 13 de marzo, la víspera de las elecciones. Florentino Pérez, que preside un club de centroderecha, le ha entregado el poder a Polanco. ¡Gran decisión! En el fondo, su postura es tan simple como la que el PP ha mantenido durante todo el debate de la Comisión: compadreo con los socialistas «porque éstos no son tan malos como parece». Luego, llega Rubalcaba, se mofa de ellos, montan en cólera los lidiados, pero el triunfo es del torero. La enorme mentira de la Comisión está servida.

De nuevo, los del PP, henchido de buena fe y de caballerosidad de raza, se han precipitado en la trampa como pardillos. Parecía que Mariano Rajoy y su equipo, a pocos días de su Congreso, se habían recuperado de su seismesino estupor.

Pero han tenido una recaída: el doctor Alfredo Rubalcaba les ha administrado la peor pócima que puede tragarse un partido político: la de la fullería, la de la mentira, la del fraude. Únicamente le queda una alternativa al Partido Popular: convencer a la sociedad de que el Partido Socialista es una máquina de engañar. Incluso cuando rectifica, engaña.


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(EL CORTIJO DIGITAL, 13 de septiembre de 2004)

La propiedad de los montes madrileños
(Ética y estética en Hoyo de Manzanares)

(*) ANTONIO CABRERA



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La Ladera y Picazos de Hoyo es una extensísima finca privada que ocupa la práctica totalidad del monte de Hoyo de Manzanares desde Los Picazos, El Estepar (vértice geodésico más conocido como La Mira) o La Tortuga -sin duda uno de los parajes más emblemáticos de Hoyo de Manzanares- hasta Matalasgrajas, campo de tiro y maniobras de la Academia de Ingenieros del Ejército de Tierra.

En un artículo titulado “Qué bonito que era Hoyo”, el portavoz de la familia Morando, propietarios de la finca, ha expresado la tristeza que le embarga ante el “desarrollo urbanístico” de Hoyo de Manzanares. Extraño sentimiento, habida cuenta de la dramática distancia que separa a este municipio del desarrollo que han experimentado los municipios vecinos (Torrelodones, Moralzarzal, Alpedrete o Colmenar Viejo) en todas sus vertientes, y en la urbanística especialmente. La mera coexistencia de ambos conceptos en Hoyo de Manzanares -desarrollo y urbanismo- sería un prodigio de tal naturaleza que precisaría, sin duda, de la intervención divina. Además de la gestión de un buen alcalde.

Atribula al portavoz de la familia Morando que en el municipio se reformen viviendas con cubiertas y fachadas que no se ajusten a su muy particular patrón estético -o sea, como la taberna de la “Aurelia”- lo que ocasiona, en su opinión, un impacto visual insoportable que le aflige hasta el punto de hacerle exclamar apesadumbrado: “¡Qué pena de pueblo! Porque ya no es tan bonito, y cada vez lo es menos.”

En este contexto, supuestamente estético, cobra especial significado el magnífico trabajo de investigación periodística de Rafael Gómez, publicado en Crónica de Madrid, sobre los montes de la Comunidad de Madrid en el que demuestra que las dos terceras partes de los espacios verdes boscosos de nuestra Comunidad son de titularidad privada. Los Cortina Koplowitz, los herederos del general Martínez Campos, que restauró al rey Alfonso XIII, los Urquijo, los Armada, el duque de Fernán Núñez o los descendientes de Godoy son algunos de los grandes propietarios de los montes madrileños. “Otras grandes fincas están en manos de constructores, grandes empresarios del transporte, banqueros y hasta de toreros. Algunos de estos bosques se extienden por varios municipios y llegan a ocupar decenas de hectáreas. Los pinares de Rascafría tienen 102 hectáreas y pertenecen a una multinacional belga”, precisa el autor del informe. En el ranking de montes privados de la Comunidad de Madrid que acompaña al citado trabajo figura, naturalmente, el de Hoyo de Manzanares con La Ladera y Picazos de Hoyo.

Algunos de estos terratenientes han llegado a acuerdos de diversa índole con los respectivos ayuntamientos para ceder parte de sus fincas y convertirlas en áreas naturales de titularidad pública. No es ese el caso de la familia Morando, que después de establecer un nuevo cerramiento para impedir la entrada de todo tipo de visitantes a La Ladera y los Picazos de Hoyo -tanto por rutas de senderismo señalizadas, como por cualquier otra vía- ha reiterado sus denuncias al ayuntamiento de Hoyo de Manzanares y a la Consejería de Medio Ambiente por violación de la propiedad privada, que han derivado en un contencioso contra la Consejería de Medio Ambiente. Quizá haya sido éste el motivo por el que la Consejería haya denegado las subvenciones (dinero público que pagamos entre todos, vía impuestos) que solicitaron los propietarios para la conservación de su finca.

Afortunadamente disfrutamos de un Estado de derecho. Claro que nuestro ordenamiento jurídico protege la propiedad privada. Pero también reconoce el interés público y contempla la expropiación forzosa. Cavilando sobre un asunto de tanta trascendencia social, económica y medioambiental como es la titularidad del monte en un municipio con tan escasos recursos como Hoyo de Manzanares -incluido íntegramente en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares-, sorprende aún más la preocupación de la familia Morando por el deterioro estético que, en su opinión, producen en el municipio los colores, las fachadas o las cubiertas que no les gustan, “esos espantosos tejados de pizarra con varios planos...” y sin embargo, que no se haga la menor alusión al hecho de que ellos, literalmente, hayan puesto puertas al campo con un cerramiento metálico infame que cerca el monte de Hoyo de Manzanares. Aunque sea suyo.

Resulta muy lamentable que desde la atalaya de La Ladera, en lugar de contemplar con generosa perspectiva la auténtica problemática del municipio, se formulen reparos estéticos injustos -y muy discutibles por otro lado- mientras que, no sabemos con qué fines, se denuncia un inexistente desarrollismo urbanístico y se silencian, voluntariamente, las clamorosas carencias de infraestruc-turas, viviendas, comunicaciones y servicios esenciales que han colocado a Hoyo de Manzanares en el furgón de cola de los municipios del noroeste de la Comunidad de Madrid, con veinte años de atraso con relación a los municipios vecinos.

Confiemos, no obstante, en que los propietarios de La Ladera no compartan actitudes tan insolidarias e inmorales como la de aquellos terratenientes, que tan bien describieran Berlanga o Camus en "La escopeta nacional" y en "Los santos inocentes" que, instalados en el siglo XIX, recurren cansinamente al encanto de lo rural y al tópico de la calidad de vida -pensando sin duda en la que disfrutan ellos- como coartadas infalibles para defender sus privilegios e intereses, mientras que, en un alarde de estupidez y egoísmo, abominan de los municipios que sí han sabido defender los derechos de sus vecinos, haciendo compatibles el disfrute de la naturaleza y el cuidado del medio ambiente con el derecho al trabajo, la vivienda o la educación, promoviendo el desarrollo social y económico de sus pueblos.


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(EL CORTIJO DIGITAL, 8 de septiembre de 2004)

¿Matrimonio homosexual?

(*) ANTONIO CABRERA SALAMANCA


El lobby rosa está radiante. El presidente Rodríguez ha decido desde su púlpito monclovita que las parejas del mismo sexo puedan contraer matrimonio, así como reconocerles el derecho a ser padres y a adoptar o a criar niños. Magnífico impulso a la construcción de su democracia ejemplar. La de los principios, las ansias infinitas de paz y el amor al bien. Signos evidentes del progreso socialista.

Con esas directrices, el Gobierno socialista presentó a finales de junio una proposición no de Ley para la plena equiparación legal de homosexuales y lesbianas con el verdadero matrimonio, que fue aprobada por la mayoría "progresista" del Congreso. El ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, ya ha anunciado que en septiembre remitirá a la Cámara un proyecto de Ley en este mismo sentido, y ha expresado su confianza en que el matrimonio homosexual sea una feliz realidad legal para comienzos del año próximo.

Para arropar tan despreciable decisión, el Gobierno de ZP ha iniciado otra campaña de manipulación informativa. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha difundido los resultados de una encuesta ad hoc donde se afirma -con gran aplomo- que el 66% de los españoles se muestran favorables al matrimonio entre homosexuales, mientras que un 48% son partidarios de que las parejas gays puedan adoptar niños. No me lo creo. Afortunadamente para nuestra salud moral y social, las previsiones de CIS gozan de una acreditada insolvencia, como lo atestiguan sus rotundos fracasos en todo tipo de pronósticos. Entre otras cosas, porque los españoles mienten solemnemente en las encuestas.

Por otro lado, leo estupefacto que el alcalde socialista de Getafe, Pedro Castro, oficiará el próximo sábado la primera boda entre homosexuales que se celebrará en la Comunidad de Madrid. Aunque no tendrá validez jurídica, los "cónyuges" firmarán en el correspondiente libro de registro y el alcalde firmará como testigo de su "unión". Se da la circunstancia de que el pasado 1 de julio el regidor izó sobre la fachada del Ayuntamiento la bandera con los colores del arco iris -símbolo de la comunidad gay- para festejar la aprobación por el Pleno municipal de un acuerdo autorizando la celebración de "matrimonios" entre homosexuales en el municipio. Otra patada a la institución matrimonial.

El planteamiento de los derechos inherentes a la condición sexual de gays y lesbianas -activamente reivindicados por el lobby rosa-, parte de un engaño manifiesto. Se pretende hacer creer a la opinión pública que la condición -o el comportamiento- homosexual, es una particularidad humana comparable a las naturales diferencias por razón de raza o sexo. Y, por tanto, que sufren una "discriminación injusta" -fundamentalmente no poder acceder al matrimonio ni a la adopción de hijos- equiparable al racismo, la xenofobia o la discriminación sexual. La trampa de la presunta "injusticia" es manifiesta, por cuanto es obvio que tales restricciones no vienen impuestas por esos motivos ya que, como personas, los homosexuales gozan de los mismos derechos que cualquier otro ciudadano.

Otra cosa bien distinta son los derechos que la sociedad otorga a sus miembros por la función social que desempeñan en la colectividad, como consecuencia de su orientación sexual. Y la sociedad -todas las sociedades, en todas las religiones y en todos los tiempos- ha asignado a la pareja humana (hombre y mujer) la esencial función social de la procreación, la educación y el cuidado de los hijos. Y recompensa su dedicación, y su decisiva contribución al bien común, con los derechos asignados a la institución matrimonial y familiar.

Por eso a las personas del mismo sexo no les asiste ningún derecho a contraer matrimonio. Consideraciones morales aparte, mil razones sociales, antropológicas y jurídicas lo avalan. El Estado no puede reconocer un derecho inexistente sin actuar de modo arbitrario y sin dañar gravemente al bien común. Como manifiesta la Conferencia Episcopal española en su documento A favor del verdadero matrimonio, "fabricar moneda falsa es devaluar la moneda verdadera y poner en peligro todo el sistema económico. De igual manera, equiparar las uniones homosexuales a los verdaderos matrimonios, es introducir un peligroso factor de disolución de la institución matrimonial y, con ella, del justo orden social". Asimismo, exhorta a los parlamentarios católicos a ejercer su deber moral de expresar clara y públicamente su desacuerdo y a votar contra el proyecto de ley que pretenda legalizar las uniones homosexuales.

La petición de los Obispos no es suficiente. Millones de españoles, católicos o no, creyentes o agnósticos, pero unidos en torno al verdadero matrimonio, de hecho o de derecho, tenemos la obligación inexcusable de expresar nuestro rotundo rechazo a esta ley, profundamente inmoral e injusta. Alcemos nuestra voz. Esta ley no debe aprobarse.

(*) Antonio Cabrera, ex concejal de Hoyo de Manzanares, es ingeniero aeronáutico, presidente Comité Ejecutivo del PIHM y director de El Cortijo Digital


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(EL CORTIJO DIGITAL, 7 de septiembre de 2004)

PROPOSICIÓN DE LEY DE INICIATIVA LEGISLATIVA POPULAR POR LA QUE SE MODIFICA EL CODIGO CIVIL EN MATERIA DE MATRIMONIO Y ADOPCIÓN

(*) FORO ESPAÑOL DE LA FAMILIA


Exposición de motivos

El hecho de que el matrimonio entre un hombre y una mujer coexista hoy con otras formas de convivencia afectiva entre adultos más o menos extendidas, no debe llevar a difuminar los contornos jurídicos del matrimonio mediante una asimilación del régimen de tan distintas formas de convivencia. Tal asimilación no haría justicia ni a la voluntad de los propios convivientes –que pueden no querer y de hecho no quieren asumir el haz de derechos y obligaciones propio del matrimonio cuando deciden ser pareja de hecho- ni a la naturaleza de relaciones distintas a las matrimoniales como las que pueden mantener personas del mismo sexo o los unidos por lazos familiares diversos de los específicamente conyugales.

Si la admisión social y jurídica de esas otras formas de convivencia tuviese que hacerse al precio de la deslegalización o desnaturalización del matrimonio entre hombre y mujer consagrado en el artículo 32 de la Constitución, en vez de ante un progreso estaríamos ante un retroceso; en vez de ante un aumento del ámbito de la libertad estaríamos ante una reducción del pluralismo pues expulsaríamos del ordenamiento una institución de potente eficacia social como es el matrimonio.

Por todo ello, parece conveniente que el proceso en marcha de regulación jurídica de formas de convivencia distintas en todo o en parte del matrimonio, se vea complementado con un reforzamiento jurídico de los perfiles institucionales del matrimonio como singular vinculo convencional entre un hombre y una mujer. A tal efecto, la Proposición de Ley que se presenta propone modificar la redacción del artículo 44.1 del Código Civil de forma que se especifique expresamente que la unión matrimonial es la posible para el hombre y la mujer “el uno con la otra”, es decir, en cuanto dos seres humanos de sexo distinto. De esta forma se logra salvaguardar los perfiles del matrimonio sin mezclas ni confusiones con otras formas de convivencia entre adultos, garantizando mejor la libertad de quienes decidan optar por una u otra relación de entre las práctica o jurídicamente posibles.

Con esta reforma no se prohíbe nada ni se va contra nadie; sino que se logra que el nuevo pluralismo social en materia de formas de convivencia se potencie sin ir en detrimento de lo ya probado como justo y eficaz –el matrimonio entre hombre y mujer- ni en demérito de las nuevas formas.

Asimismo, la Proposición de Ley que se propone afronta un tema de gran actualidad en España y otros países de nuestro entorno: el reforzamiento legal de la capacidad para adoptar en clave de defensa de los intereses del adoptando.

La legislación española en la materia se inspira en el principio de prohibir cualquier adopción conjunta por más de una persona con excepción de los cónyuges o asimilados.. Es decir, entiende el Derecho español que la adopción conjunta no debe ser admitida con carácter general sino sólo en el caso excepcional de los cónyuges, supuesto en el que está suficientemente garantizado el beneficio para el menor por integrarse en el contexto idóneo para la paternidad.

Esta opción legislativa que la Proposición de Ley quiere reforzar no discrimina a nadie sino que acota, en beneficio del menor, el ámbito subjetivo de la adopción a lo más seguro y prudente; sin perjuicio de la adopción individual, no conjunta, por cualquier adulto que cumpla los requisitos legales y sea considerado idóneo. Y esta opción es la más recomendable para el menor si no olvidamos que la adopción no es una institución pensada para dar un hijo a uno o más adultos, sino una institución diseñada para dar a un menor la protección que necesita.

La Proposición de Ley a estos efectos propone modificar la redacción del artículo 175.4 del Código Civil a fin de especificar que la adopción por más de una persona solo será posible cuando los adoptantes sean “el marido y la mujer”.

Artículo único.- Modificación del Código Civil

El Código Civil se modifica en los siguientes términos:

Uno. El artículo 44 queda redactado como sigue:

“El hombre y la mujer tienen derecho a contraer el uno con la otra matrimonio conforme a las disposiciones de este Código.”

Dos. El inciso inicial del apartado 4 del artículo 175 queda redactado como sigue:

“4. Fuera de la adopción por el marido y la mujer, nadie puede ser adoptado por más de una persona.”


(*) Proposición de Ley de iniciativa legislativa popular presentada por el Foro Español de la Familia ante el Congreso de los Diputados


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(EL CORTIJO DIGITAL, 6 de septiembre de 2004)

La tinta del calamar
(PSOE vs J.M.Aznar)

(*) ANTONIO CABRERA SALAMANCA


Estaban eufóricos. La campaña de emponzoñamiento de la opinión pública que les llevó al poder tras la terrible masacre del 11-M, había sido un rotundo éxito. Ahora había que diseñar el exterminio del adversario político. Por eso admitieron de mala gana la comisión de investigación. Las responsabilidades políticas ya las habían depurado los españoles en las urnas, y las penales eran cosa de los tribunales de justicia, repetía sin pudor Rasputín Rubalcaba a los medios polanquistas, y a las radios y a las televisiones públicas de la camarada Caffarel.

Por otro lado, la nueva Ejecutiva popular tampoco estaba entusiasmada con la idea de impedir el sacrificio de José María Aznar. Cuenta Isabel San Sebastián que en la noche de la derrota popular, Rajoy no pudo dejar de reprochársela a Aznar: «¡Tú y tu guerra!». Injustas palabras -y muy torpes además-, al olvidar que no solo heredó de Aznar el liderazgo en su partido, sino también los 10 millones de votos que la derecha sociológica española le prestó al ex presidente el 14-M como refrendo expreso a su gestión política y económica, incluida la guerra de Iraq. Quizás pensaban -ingenuamente- que entregando el ecce homo al sanedrín socialista y a base de buen rollito parlamentario y mediático -la oposición dialogante y divertida prometida por Rajoy- podrían recuperar el Gobierno.

La comisión no indagaría la verdad de los atentados que habían ensangrentado España; sus autores, instigadores y promotores. Solo habría cortinas de humo para ocultar los terribles sucesos del jueves negro. Tampoco revelaría la abyecta instrumentalización política de la tragedia que provocó el vuelco electoral. No importaban las víctimas, ni sus familias. Ni la justicia. Había que pasar página.

Afortunadamente la prensa libre y la presión ciudadana truncó esta estrategia. Y en contra de lo previsto, la comisión empezó a dejar en evidencia los enormes agujeros negros del 11-M. Todo un universo de contradicciones, traiciones, incompetencias y mentiras que han puesto al descubierto la estrategia de acoso y derribo al Gobierno de Aznar tras la masacre. Y que han animado al PP -empujado por sus bases-, a cambiar de rumbo. El Gobierno anterior no mintió, pero gestionó mal la crisis, y fue incapaz de impedir los atentados. Para eso no hacía falta ninguna comisión de investigación. Lo mismo que para afirmar que el Gobierno socialista mintió entonces y miente ahora. Y que desgraciadamente, transcurridos los primeros 100 días de su mandato, tampoco está en condiciones de evitar que la tragedia se repita.

En vista de que pintan bastos para los socialistas, temen que Aznar comparezca ante la comisión. En un acto de cinismo sin igual, López Garrido anuncia que no van a autorizar la comparencia de Aznar ante la comisión. Quieren proteger su estatus como ex presidente y preservar la imagen de la institución presidencial. Rodríguez Zapatero lo corrobora. Estupor general, excepto para Rubalcaba.

¿Qué hacer entonces? No se puede permitir que terminen los trabajos de la comisión sin haber noqueado al PP. Producciones Rubalcaba se pone a la tarea y encuentra la solución. Hay que hundir a Aznar. Le quieren jubilado y silente. Sordo, ciego, manco y mudo. Comienza la operación calamar. El ex presidente de Gobierno ya está acusado de asesino y mentiroso. Además se ha entrevistado con Bush y Rumsfeld sin nuestro permiso. Es desleal, provocador y lenguaraz. Pobrecito Rajoy, qué cruz le ha caído encima. Se atreve a expresar su opinión en unos cursos de verano: quiere hundir a su partido. ¿Qué más nos queda? Hay que soltar mucha tinta, hay que desviar la atención pública para facilitarnos la huida de una comisión que se está poniendo peligrosa. ¡Eureka!. Es un ladrón: se ha quedado con documentos secretos del CNI. Y además es un corrupto: se ha comprado la medalla de oro del Congreso de los Estados Unidos por dos millones de dólares. Qué actúen nuestros tribunales. ¡Es un canalla!


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