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Periódico digital de la zona noroeste de la Comunidad de Madrid. Información general, articulos, opinión y actualidad municipal de Hoyo de Manzanares


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(EL CORTIJO DIGITAL, 16 de julio de 2004)

Los papeles del CNI

(*) ANTONIO CABRERA SALAMANCA


El clima político vuelve a estar tan enrarecido como en las tristes jornadas previas a las elecciones del 14-M. A pesar de la comisión parlamentaria, de la radio y de la televisión públicas amordazadas por Caffarel- y de los medios de comunicación afectos al régimen, la prensa libre ha hecho que recuperemos la esperanza en conocer la verdad. Después, que cada palo aguante su vela. El 11-M ya se ha trasformado en el Watergate hispano y, tarde o temprano, se iluminarán las cloacas del Estado. Y las ratas quedarán al descubierto.

El fallo en el aparato del Estado, forzada su maquinaria por la prensa libre, ha provocado un enorme oleaje en la superficie de la ciénaga del 11-M. El Gobierno socialista, en el puente de mando, prohíbe terminantemente la inmersión en sus profundidades. No quiere que nadie indague la verdad en el reino de la oscuridad y del silencio. Recapitulemos sobre la mayor tragedia terrorista de nuestra Historia. La masacre que conmovió a España entera, la que provocó un cambio de Gobierno y un giro radical en nuestra política exterior, nuestra huida de Iraq, y a la postre, el alineamiento con las tesis de nuestro permanente enemigo del Sur. Y del pueblo saharaui. Pero que, por encima de todo, ocasionó una espantosa matanza cuyos orígenes, instigadores, implicaciones, promotores y ejecutores están lejos de conocerse.

La decidida voluntad de la prensa libre de arrojar luz sobre los hechos del 11-M ha puesto de manifiesto la abyecta actitud de quienes, lejos de solidarizarse con el gobierno de la nación y ofrecerle su apoyo en momentos tan críticos, antepusieron sus intereses sectarios al bien común, desencadenando una sórdida campaña mediática de acoso y derribo para alcanzar el poder.

En un decisivo documento del CNI enviado al Gobierno el 13 de marzo, jornada de reflexión -documento que el Gobierno socialista ha ocultado a la comisión de investigación-, se muestra la verdad que tan esforzadamente reclamaba el amnésico Rubalcaba al Gobierno del PP, pocas horas antes que se abrieran los colegios electorales. Este informe explica, por sí mismo, la campaña de movilización de masas frente a las sedes del PP durante la jornada de reflexión, y pone de manifiesto la trama mediática que llevó al PSOE al poder.

La nota informa que el líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, se puso en contacto con el portavoz de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, “para impulsar una maniobra de instrumentalización política para “forzar al PSOE a entrar abiertamente en una dinámica de presión sobre el Ejecutivo”, y promover “la movilización de las fuerzas nacionalistas vascas en contra del Gobierno”, buscando que el 13-M hubiera la “mayor anormalidad posible”. Asimismo, le insta a trasmitir a Ibarreche y a Larreina el rumor de que un PP con mayoría absoluta suspendería la autonomía vasca y detendría en masa a líderes abertzales.

Otros hechos -sorprendentemente desconocidos para las Fuerzas de Seguridad del Estado-, son la llamada “célula de Avilés”; las coacciones y amenazas a Rafá Zouhier, confidendente de la UCO (Unidad Central Operativa) de la Guardia Civil, para que guarde silencio, o la venta de dinamita por Suárez Trashorras desde un año antes de los atentados.

El pasado 8 de junio, Zouhier remitió una carta a Paulino Rivero, presidente de la comisión de investigación del 11-M, solicitando comparecer ante la misma. Sin embargo el PSOE sigue bloqueando la comparecencia de los confidentes policiales, cuando está demostrado que Zouhier entregó a los agentes de la UCO, de los que era confidente, una muestra de la dinamita que vendían Toro y Suárez Trashorras, quien está en la cárcel acusado de la venta de explosivos al comando de Leganés.

La actitud del PSOE define su entusiasmo por la verdad. Desconoce el informe del CNI sobre el 13-M. Impide que comparezcan los confidentes ante la Comisión, mientras la sectaria Caffarell -la de la beatífica televisión plural e independiente- no permite la retrasmisión de las sesiones. Se opone a la investigación de las llamadas de los móviles el 13-M. Premia la ineficacia dolosa de Jaime Dezcallar (ex director del CNI y antiguo embajador en Rabat), al frente de los servicios de inteligencia del Estado con una bicoca como la Embajada en la Santa Sede y, por supuesto, impide que comparezca ante la Comisión. Niega los documentos del CNI a los parlamentarios que los han requerido para la investigación, con la conocida excusa de la seguridad nacional. Lo mismo que pasó con Manglano y los papeles del Cesid en la trama de los GAL. Ahora son los papeles del CNI. La historia se repite.

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(EL MUNDO, 15 de julio de 2004)

De Rafá Zouhier a Paulino Rivero


Fuente: Diario EL MUNDO 15.07.2004

Texto íntegro de la carta del 8 de junio en la que el confidente solicitó comparecer ante la Comisión del 11-M

«D.RAFA ZOUHIER, interno en el centro penitenciario Madrid VI, Aranjuez, con carácter preventivo como consecuencia del Sumario 20/04 instruido por el Juzgado Central de Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional, DIGO:

Que a los efectos de aclarar mi colaboración con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, la cual es objeto de investigación por la Comisión del Congreso que usted preside, vengo a poner de manifiesto los siguientes extremos:

I.- Entre los meses de abril y mayo de 2003, puse en conocimiento de dos miembros de la UCO de la Guardia Civil, con los que colaboraba habitualmente y que se hacen llamar Rafa y Víctor (ostentando éste último el grado de capitán), que el Sr. Castro Toro, residente en Asturias, y cuñado de José Emilio Suárez Trashorras, disponía de material explosivo y lo estaba ofreciendo en el mercado negro, tras lo que dichos agentes me proporcionaron fondos para que me desplazase a Asturias –previa firma del correspondiente recibí que seguramente obrará en los archivos de la UCO- y allí les señalase exactamente al referido Antonio Castro Toro y consiguiese muestras del explosivo ofertado.

Una vez que Antonio Castro Toro me facilitó una muestra del explosivo, yo se la hice llegar en un frasco a los Sres. Rafa y Víctor, en una cita concertada con éstos últimos en el centro comercial de Las Rozas, y tras someter a análisis dichas muestras, me propusieron a su vez que intermediase con alguna organización interesada en la adquisición del material explosivo y así mediante una entrega controlada, la Guardia Civil detuviese a todos los intervinientes en dicha transacción. Finalmente, dado que no encontré a nadie interesado en la adquisición de explosivos, no se pudieron llevar a cabo los planes de dichos miembros de la Benemérita, si bien éstos procedieron a la detención del Sr. Castro Toro, al encontrarle en posesión de 150 gramos de cocaína, quedando en libertad al mes por razones que desconozco.

Es de destacar que sí informé a la UCO de la existencia del mercado negro de explosivos, de haber intervenido en la compraventa de dicha mercancía, lógicamente también habría comunicado dicha circunstancia a la Guardia Civil.

II.- Mi relación con los miembros de la UCO de la Guardia Civil se remonta a unos dos años y medio atrás, y por intermediación de un conocido mío llamado Mario [...], con DNI [...] y teléfono móvil [...] y quien colabora con la policía desde hace varios años, si bien me he enterado que trata de abandonar España a los efectos de eludir cualquier responsabilidad derivada de los hechos.

Los miembros de la UCO me aseguraron que como recompensa a los servicios prestados obtendría la nacionalidad española y un piso.

Hay que destacar que en alguna ocasión ha estado presente en mis encuentros con Victor y Rafa un superior de ellos que se hacía llamar Paco.

III.- Tras los hechos del 11-M, se me hizo saber a través del referido Mario que sería conveniente que abandonase España, pero como no la creí conveniente Víctor y Rafa, los miembros de la UCO con quien colaboraba, me citaron por teléfono en el centro comercial de la Ermita en Madrid y yo nada debía temer dado que no tenía relación alguna con los criminales atentados, acudí voluntariamente y confiado al lugar de la cita, donde los susodichos me pidieron que les acompañase a la sede de la Dirección General de la Guardia Civil, lugar en el que yo ya había estado con ellos en ocasiones anteriores.

En dichas dependencias policiales, mis interlocutores me comentaron que debían proceder a mi detención, pero que no me preocupase puesto que inmediatamente quedaría en libertada al mediar ellos con el juez competente, si bien me sugerían que no comentase a nadie que yo había avisado a la policía de la presencia de explosivos.

IV.- Actualmente, temo por mi vida, puesto que se me ha puesto de manifiesto que los miembros de la UCO podrían enviar a la cárcel un sicario para asesinarme.

V.- No entiendo como, habiendo colaborado lealmente con España y su policía, se me trata como un terrorista, con riesgo de cumplir una larga condena por la sola razón de que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado tratan de ocultar su ineficiencia.

VI.- He remitido otras cartas autógrafas exponiendo mi situación, tanto a su Majestad el Rey, como al Excmo. Sr. Presidente del Gobierno.

VII.- Deseo compadecer en la Comisión de Investigación que usted preside con el único fin de facilitar y aclarar cualquier información al respecto que sea preciso»

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(EL MUNDO, 14 de julio de 2004)

Texto íntegro del documento del CNI que el Gobierno de Rodríguez Zapatero no ha entregado a la Comisión del 11-M.

Fuente: Diario EL MUNDO 14.07.2004

NOTA INFORMATIVA


Asunto: Situación de tensión en el País Vasco y Navarra

"La posibilidad de que ETA fuese la autora del atentado ocurrido el pasado 11 de marzo sumió a su entramado de apoyo en un estado de profundo pesimismo que, tras la comunicación telefónica en la que un posible miembro de ETA exculpó a la organización terrorista de haber participado en el atentado de Madrid, se tornó en euforia y ha producido una significativa reactivación de la IA. La situación se ha complicado con el desarrollo de acciones de confrontación y violencia tras haberse producido hoy la muerte en Pamplona de un militante de la organización de apoyo a presos de ETA, Etxerat, tras una discusión con un miembro de la Policía Nacional.

Los dirigentes abertzales pretenden canalizar este estado de agitación de su militancia para «recuperar la calle» y han transmitido consignas a sus militantes para conseguir que las últimas horas previas a las elecciones discurran con la mayor anormalidad posible.Para ello han decidido convocar la celebración de movilizaciones tanto para la tarde del día de reflexión como a lo largo de la propia jornada electoral.

Paralelamente, se ha producido una maniobra de instrumentalización política por iniciativa y coordinada por el dirigente de ERC, José Luis Carod-Rovira, quien se ha puesto en contacto con el portavoz de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, para transmitirle un supuesto rumor según el cual, en el caso de que el PP alcanzase la mayoría absoluta, se produciría la suspensión de la autonomía en la Comunidad Vasca, el traspaso de dependencia de la PAV al Ministerio del Interior y la detención masiva de dirigentes de la IA. Además, le ha mostrado su perplejidad por la falta de reacción del PSOE ante la supuesta manipulación informativa que estaría haciendo el Gobierno en torno al atentado del 11 de marzo.

El propósito de este contacto de Carod-Rovira sería, por una parte, impulsar la movilización de las fuerzas nacionalistas vascas en contra del Gobierno, y por otra, conseguir su colaboración para forzar al PSOE a entrar abiertamente en una dinámica de presión sobre el Ejecutivo. Con ambos propósitos el dirigente catalán pretendería obtener réditos electorales fruto de la situación de incertidumbre existente sobre la autoría del atentado.

Arnaldo Otegi se ha puesto en contacto con los dirigentes nacionalistas Juan José Ibarretxe y Rafael Larreina. Ambos le han restado credibilidad a lo comentado por Carod-Rovira, aunque se han mostrado partidarios de presionar al PSE para que denuncie la supuesta ocultación de información por parte del Gobierno.”

Fecha de redacción: 13.03.2004

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(EL CORTIJO DIGITAL, 12 de julio de 2004)
(PERIODISTA DIGITAL, 13 de julio de 2004)
(MADRID PRESS - EL VIGÍA, 13 de julio de 2004)


Colorín colorado el cuento de la Comisión se ha terminado

(*) ANTONIO CABRERA SALAMANCA


Ha bastado una semana para que se disipe la esperanza. Siete días de trabajos de la comisión parlamentaria del 11-M han bastado para que sepamos que los padres de la patria no van a investigar la verdad sobre la mayor tragedia terrorista de la Historia de España. Como nos temíamos, todo se va a reducir a un cuerpo a cuerpo pactado PP-PSOE, sin bucear en los abismos de la autoría y de las causas de la terrible matanza.

Una semana de “investigación” parlamentaria que demuestra el caos de un Estado de derecho. Los adalides de la “democracia ejemplar”; los paladines de la búsqueda inaplazable de la verdad: los que en vísperas de la jornada electoral acusaron al gobierno del PP de haberse “instalado en la mentira” -Rubalcaba dixit- han vuelto a escribir una página indeleble de agravios y falsedades.

Atrás queda la esperpéntica historieta de Luis Garrudo, el perjuro portero-testigo del PSOE, quien después de declarar que no había sido contactado por ningún político “ni directa ni indirectamente” se acerca a saludar al vocal del PP Gil Lázaro para agradecerle la llamada a su casa, confundiéndole con el socialista Martínez Sanjuán, todavía vicepresidente de la Comisión. Cogido in fraganti, Sanjuán se excusa diciendo que llamó al testigo para “tranquilizarle” siguiendo instrucciones de Paulino Rivero, presidente de la Comisión, lo que éste ha desmentido rotundamente. Como es natural López Garrido ha calificado el hecho de “irrelevante” y Pérez Rubalcaba ha dicho que “lo desconoce”.

¿Y qué decir de las declaraciones de Telesforo Rubio, comisario general de Información, descartando la investigación de la trama de los confidentes y de la dinamita? ¿y su negativa a informar sobre su comparecencia ante la sede socialista de Gobelas? Las sucesivas y contradictorias afirmaciones de Alonso, ministro de Interior, sobre la investigación interna en su departamento; las presiones sobre Rafá Zouhier para que permanezca en silencio; el anuncio socialista del veto a que comparezcan en la Comisión Suárez Trashorras, Antonio Toro o el mismo Zouhier; la anulación de las comparecencias de los generales de la Guardia Civil García Varela y Pellicer que podrían haber arrojado luz sobre la llamada “celula de Avilés; el rocambolesco asunto del titadine; el asunto del “suicida” de la SER, hasta la alucinante filtración este fin de semana a la agencia Efe y a la cadena Ser de dos informes de la Policía y de la Guardia Civil en los que se afirma que ni Zouhier ni Trashorras informaron a las Fuerzas de Seguridad de la venta de explosivos a los terroristas del 11-M.

¿Hay quien dé más? La confusión está servida. Los acusados -injustamente- de mentir, solo están preocupados por salvar la cara en la Comisión y recuperar su honorabilidad, demostrando la misma desidia e ineptitud que acreditaron para gestionar la crisis del 11-M. Su actuación, desbordados por los acontecimientos, entonces les costó el gobierno. Ahora su apático interés en la investigación de los orígenes y los autores de la tragedia terrorista no tiene excusa; les costará el descrédito y el rechazo de sus votantes.

Al contrario que en el escándalo de la Asamblea de Madrid ahora no se conocerán las listas de las llamadas de los móviles el 13-M. La Ser no difundirá quienes, cuando y dónde llamaron. Ahora no le interesa al PSOE. Al contrario que entonces, ahora no interesa que los ciudadanos asistan en directo a los debates de la Comisión, siquiera para comprobar la desfachatez de unos y la estulticia de los otros y para que se formen su propio criterio. La sectaria Caffarel, directora de RTVE por la gracia de dios -con minúsculas-, la del principio del fin de la televisión de partido, de la independencia y el pluralismo no lo considera de interés. Ni pertinente.

La Comisión terminará sus “trabajos” a finales de mes. Sus señorías merecen un bien ganado descanso. Como colofón, un distendido Rajoy ha propuesto al PSOE rubricar las conclusiones que se extraigan de la Comisión con la celebración de un Pleno del Congreso, para debatirlas entre él y el presidente Rodríguez “para que los ciudadanos puedan conocer por boca de los líderes de los dos partidos lo que realmente ha ocurrido”, declaró un sonriente Mariano Rajoy en Abanilla (Murcia). Esto es lo que, al parecer, le interesa a líder popular “porque entre ambos podemos aclarar las cosas”

Como telón de fondo la incógnita de Said Berraj, el que huyó por la ventana, en Leganés, tras tener tiempo de afeitarse la barba gracias a la cobertura de agentes del CNI. Las víctimas de la masacre, 192 muertos, 2000 heridos y 40 millones de españoles exigimos conocer la verdad. Esperamos respuestas. Y clamamos justicia.

[Ver publicación en COLUMNISTAS - PERIODISTA DIGITAL]
[Ver publicación en EL VIGÍA - MADRID PRESS]

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(EL CORTIJO DIGITAL, 8 de julio de 2004)
(MADRID PRESS - EL VIGÍA, 9 de julio de 2004)
(PERIODISTA DIGITAL, 9 de julio de 2004)


Se equivocó la gaviota

(*) ANTONIO CABRERA SALAMANCA


Como la paloma de Alberti. Quienes pensaran que un personaje de la talla política de José María Aznar podría arrinconarse como a un truhán en el desván de la Historia, arrojado como lastre inútil y peligroso, se equivocaban. También Rajoy. Y más aún el venerable Fraga.

Los atentados del 11-M, y su reflejo en las urnas, condicionaron la política española. Es evidente que los resultados electorales del 14-M hubieran sido muy diferentes sin la terrible matanza de Madrid. El enrarecido clima político actual es, sin duda, consecuencia de tan dramáticos acontecimientos. Gobierna quien estaba preparado para hacer oposición y está en la oposición quien esperaba gobernar. Muchas preguntas cruciales tienen hoy una respuesta diferente. ¿Se habría planteado la reforma constitucional de haber ganado el PP? ¿Se hubieran derogado la LOCE o el Plan Hidrológico Nacional? ¿Hubieran vuelto nuestras tropas de Iraq? ¿Estaría hoy tan satisfecho el dictador marroquí? ¿Cuál sería ahora nuestra relación con EE.UU? ¿Y la de éste con Marruecos? ¿Habríamos abdicado del tratado de Niza? ¿Cuál habría sido el resultado de las elecciones europeas? ¿Se hubiera inaugurado la legislatura con la expresa referencia del Rey a la reforma de la Constitución?

Resulta muy significativa la inquietud, el alboroto y hasta el clamor indignado del gobierno socialista, la progresía oficial y los medios de comunicación afectos cada vez que habla el ex presidente Aznar. Desde el dialogante Rodríguez al malvado Rubalcaba, todos se hacen lenguas de sus opiniones, de sus gestos y hasta de sus pensamientos. En un alarde de pluralismo, talante democrático y respeto a la libertad de expresión, todo son descalificaciones y vetos a Aznar. Después del 11-M le acusaban de asesino y mentiroso. Ahora, además, es desleal, provocador y lenguaraz. Le quieren jubilado y silente. Sordo, ciego, manco y mudo. Le temen. A otros les mueve un odio primitivo, de hacha y silex, que trasciende a la política y se "instala" -que diría Rubalcaba- en lo personal. Grotescos, pero insignificantes.

El enorme disgusto que el "efecto Aznar" provoca entre sus detractores -no hablo de los de la caverna-, no sería sorprendente si no fuera por la honda preocupación que manifiestan ante la "erosión" que las palabras del ex presidente ocasionan al PP y al liderazgo de Mariano Rajoy. Conmovedora actitud la de moratinos, rubalcabas y cebrianes, siempre atentos a procurar el éxito del PP y la felicidad de sus votantes.

Aunque lo realmente insólito -y revelador- es que esa profunda preocupación sea compartida por la Ejecutiva del PP y sus peones de brega. Aznar, en clara sintonía con los 10 millones de votantes populares, ha dicho lo que todos entienden y aplauden. Justo lo que no ha dicho Rajoy sobre la reforma constitucional, sobre el 11-M o nuestro posicionamiento en Europa; todo lo que defendía cuando era vicepresidente del Gobierno antes perder las elecciones generales del 14-M. Lo mismo que Fraga defendía antes. Exactamente lo contrario de lo que viene diciendo Rajoy desde su anunciada oposición "dialogante y divertida" justificando, como pragmatismo político, lo que no es sino una renuncia a los principios y a las ideas.

Por eso debe hablar Aznar. Porque es el depositario de los 10 millones de votos que la derecha sociológica española le prestó a su sucesor el 14-M como refrendo expreso a su gestión política y económica. Por eso Aznar -José María Salvador Gaviota- tiene la obligación moral de marcar el rumbo de su partido que, como la paloma, confunde el norte y el sur. La noche y la mañana. Se equivocaba.

[Ver publicación en EL VIGÍA - MADRID PRESS]
[Ver publicación en COLUMNISTAS - PERIODISTA DIGITAL]

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(EL CORTIJO DIGITAL, 5 de julio de 2004)

La cimitarra socialista

(*) ANTONIO CABRERA SALAMANCA


Otro viernes santo socialista. Otro Consejo de Ministros. Otra proclama desde el oráculo monclovita del genuino talante de Rodríguez y de su Gobierno. El dictatorial, el de ordeno y mando, BOE en mano, como afilada cimitarra al servicio del PSOE. Tras sus democráticas decisiones de no dejar títere con cabeza en la llamada cúpula militar (nadie como los socialistas para poner firmes a los de la cúpula) y la patada en sus razonamientos al Consejo de Estado y al Consejo General del Poder Judicial, sacando adelante -con un par- el ilegal e ilegítimo proyecto de ley sobre la violencia contra la mujer, ha llegado la hora de que el Gobierno tome medidas con nuestras tropas, en perniciosa inactividad desde su valiente huida política de Iraq.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la vicepresidenta Fernández de la Vega (FEVE), ha anunciado la decisión del Gobierno de prorrogar la estancia de nuestras tropas en Afganistán y enviar alrededor de mil efectivos más (ahora hay 147), además de mandar un contingente militar a Haití, "área prioritaria de la política exterior española" -Moratinos dixit-. El despliegue en Afganistán (zona de Kabul) estará integrado por fuerzas de la Brigada Paracaidista, la BRIPAC, ya que la Legión acaba de regresar de Iraq y la Brigada Aerotransportable, la BRIAT, se está preparando para hacer el relevo en Kosovo. En cuanto a Haití, se enviará una compañía de la Guardia Civil (alrededor de 110 efectivos) que se encuadrarán en una misión de la ONU, bajo mando del Ejército brasileño. Esta es la decisión que, como chivo expiatorio, ha ofrecido el presidente Rodríguez a sus socios en la reciente cumbre de la OTAN en Estambul.

Esta es su decisión y la de su Gobierno. Pero también es su responsabilidad y debe asumirla. No vale echar balones fuera. Que no intente engañar a los españoles con un nuevo baño de “talante” en el Parlamento. La decisión está tomada, independientemente de su comparecencia “informativa” y del resultado de la presunta votación, no vinculante, a modo de plebiscito parlamentario. El cinismo político de este Gobierno es extraordinario. Los mismos que desde la oposición, y desde la calle, clamaban contra la guerra “ilegal e injusta” de Iraq, los de las pancartas y los del “no a la guerra”, deciden, sin inmutarse, mandar nuestras tropas a Afganistán y a Haití inspirándose, para mayor descaro, en los mismos motivos -preservar la paz, la democracia y la seguridad internacionales- que esgrimiera el PP. Insuperable.

Los que a voz en cuello llamaron asesino y terrorista a José María Aznar y a su Gobierno; los que hasta pedían la intervención de los tribunales internacionales de justicia contra el trío de las Azores por genocidio y crímenes de guerra; los que han culpado al anterior Gobierno por la matanza del 11-M, achacándola a nuestra participación en la guerra de Iraq, son los mismos que ahora asumen nuestra presencia militar en Afganistán sin ningún escrúpulo. Y hasta con entusiasmo. Como un encendido editorial del periódico gubernamental (“Soldados a Afganistán”), que estimando en pocos los más de mil españoles que irán a luchar a territorio afgano -donde debemos tener los mismos intereses, aproximadamente, que en Iraq- concluye su vibrante alegato intervencionista diciendo: “Hay mucho en juego en Afganistán como para andarse con tanta cicatería”. ¡Toma coherencia, María Manuela!

Si la postura del PSOE es irritante por su insufrible desvergüenza y oportunismo político, la del PP es de aurora boreal. Dicen estos chicos, por boca de Gustavo de Arístegui, su portavoz en la Comisión de Exteriores del Congreso, que “apoyarán la propuesta socialista”. No sé si también dicen que lo harán por el bien de España, pero seguro que lo podrían decir. Claro que después de la oposición “dialogante y divertida” anunciada por Rajoy todo es posible. La estulticia de los representantes de 10 millones de españoles parece infinita. La facilidad con que estos señores entran al trapo socialista es el asombro de Occidente. Y abrumadora su ¿interesada? desconexión con sus votantes.

En lugar de reivindicar su posicionamiento durante la guerra de Iraq -y de paso defender el honor de Aznar, todavía presidente del PP, y el de sus millones de votantes-, deciden su apoyo al envío de tropas al polvorín afgano, sin contraprestación alguna. Acomplejados, son incapaces de exigir al Gobierno una rectificación a nuestra política exterior en relación con Iraq. Con su silencio -y con su voto servil- asumen una culpabilidad inexistente. Precisamente cuando comienzan los trabajos de la comisión parlamentaria sobre el 11-M con acusaciones gravísimas a sus espaldas. Los políticos del PP pueden tolerar los insultos, los desplantes y hasta el vapuleo a que les someten sus adversarios políticos, pero sus votantes no. Que el PP comparta en estas condiciones la decisión envenenada del PSOE sobre el envío de tropas a Afganistán no es una actitud coherente. Es una enorme estupidez. Una traición a sus votantes. Y un suicidio político.

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(EL CORTIJO DIGITAL, 2 de julio de 2004)

El entierro de Aznar

(*) ANTONIO CABRERA SALAMANCA


Acaban de comenzar las comparecencias ante la comisión parlamentaria para la investigación de la terrible matanza del jueves negro. El posicionamiento del PSOE ha sido hábil, tras la infamia que supuso su actuación política en los días previos a la jornada electoral del 14 de Marzo. Una vez alcanzado el poder, el partido socialista sufrió un espectacular ataque de amnesia. Su afanosa y perentoria búsqueda de la verdad, que con tanto ardor protagonizó el malvado Rubalcaba en aquellos días, desapareció a las ocho de la tarde del domingo 14 de marzo. Después, el PSOE, según manifestaciones de destacados dirigentes, como el inefable Pepiño Blanco, el propio Rubalcaba o el otrora miembro de Izquierda Unida, López Garrido, se ha mostrado muy reticente respecto de un eventual acuerdo para crear una comisión de investigación en el Parlamento que esclareciera los bárbaros sucesos que conmocionaron a España entera.

El PP movió ficha. Solicitó la creación de una comisión de investigación parlamentaria y obligó al PSOE a cambiar de criterio. Hasta entonces, la opinión del Gobierno socialista era -y sigue siendo- que las responsabilidades políticas ya las han depurado los españoles en las urnas el 14-M. Y que las responsabilidades penales se deben sustanciar en los Tribunales de Justicia, por lo que resulta innecesaria una comisión de investigación en el Parlamento. Nada nuevo. Exactamente la misma filosofía que repitió hasta la náusea Felipe González y su Gobierno a propósito de los crímenes del GAL, la malversación de los fondos reservados y la corrupción generalizada de las instituciones del Estado. O, en la misma línea, las recientes -y reveladoras- declaraciones de Carmen Caffarel, directora de RTVE, justificando "la influencia política" en los medios de comunicación públicos en función de la "legitimación de las urnas". Hermoso ejemplo de desvergüenza argumental.

Después de una campaña de acoso y manipulación mediática sin precedentes en un sistema democrático, con gravísimas acusaciones a José María Aznar y a su Gobierno -mentir a los ciudadanos y ser el responsable de las víctimas del 11-M- los votantes populares han comprobado, estupefactos, la "desgana" de la nueva Ejecutiva del PP en investigar hasta sus últimas consecuencias los trágicos acontecimientos que desembocaron en el vuelco electoral del 14-M.

Para asombro general, Mariano Rajoy no ha mostrado gran interés en la comisión de investigación. Solo las críticas a su pasividad, y hasta la indignación de las bases del PP, le forzaron a pedirla. Tres años por delante sin ninguna cita con las urnas, y el muy oportuno balón de oxígeno que le ha brindado Mayor Oreja con sus excelentes resultados en las elecciones europeas -premio personal a su coraje y a su magnífica campaña electoral, continuista con la diseñada por Aznar-, le han apartado nuevamente de la realidad.

Rajoy -y parte de la Ejecutiva popular-, parecen empeñados en olvidar que no solo heredó de Aznar el liderazgo en su partido, sino también los 10 millones de votos que la derecha sociológica española le prestó al ex presidente el 14-M como refrendo expreso a su gestión política y económica, incluida su decisión sobre la guerra de Irak. Olvidarlo y pretender el entierro de Aznar en la comisión, evitando su comparecencia, sería un gran error político. Y electoral.

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