EL CORTIJO DIGITAL
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Periódico digital de la zona noroeste de la Comunidad de Madrid. Información general, articulos, opinión y actualidad municipal de Hoyo de Manzanares


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(EL CORTIJO DIGITAL, 26 de abril de 2004)

¿Se acabó la politización en RTVE?

(*) ANTONIO CABRERA SALAMANCA


Estamos salvados. Tras el consejo de ministros del viernes pasado, la vicepresidente primera del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega, ha anunciado con rotundidad socialista que “hoy es el principio del fin de la televisión de partido, el día que iniciamos el camino a una televisión pública independiente y de calidad, el día en que empieza a prevalecer el derecho a la información sobre los intereses partidarios, sean del color que sean". Un murmullo de admiración, y casi de incredulidad, se mezclaba con los sones de las fanfarrias del poder que, como telón de fondo, ponían punto final a tan fantástica declaración institucional.

Algunos malpensados, ajenos a la decidida apuesta que han hecho el presidente Rodríguez y su Gobierno por sentar las bases de una democracia ejemplar, basada en principios de humildad, ansias infinitas de paz y amor al bien, no acaban de creérselo. Total por pequeños matices, que en modo alguno pueden enturbiar las cristalinas aguas de una decisión que, sin duda alguna, llevará el pluralismo, la libertad y la independencia a un medio como la televisión pública, hasta ahora prisionera de la prepotencia y la mentira, al servicio de un partido que, al contrario que el PSOE, se ha mostrado permanentemente alejado de la realidad, incapaz de vertebrar los intereses del conjunto de los ciudadanos y ciudadanas, sean del color que sean.

Uno de los matices para la duda ha sido la designación de Carmen Caffarel como nueva directora general de RTVE, en sustitución de José Antonio Sánchez, hasta ahora director del Ente público. Reunido el consejo de administración de RTVE para emitir el preceptivo informe sobre la “propuesta” socialista a favor de Carmen Caffarel, fue rechazada al no obtener la mayoría cualifica-da de los dos tercios de los votos del consejo, según se establece en el Estatuto de RTVE. En consecuencia, el consejo de abstuvo de emitir un informe. No obstante, dado su carácter no vinculante -y lo que es más importante-, teniendo en consideración los supremos intereses de los ciudadanos a una información libre y plural, el Consejo de Ministros ratificó por decreto-Ley a su candidata. Otro magnífico ejemplo de “savoir faire” del nuevo Gobierno socialista, siempre atento a los anhelos democráticos de los españoles.

Otro asunto que arroja alargadas sombras de parcialidad y manipulación política sobre el nombramiento de la directora de RTVE, y que explicaría su sorprendente designación, pese a que no se le conoce ninguna actividad ligada al ejercicio o a la gestión del periodismo activo, es la información -publicada en medios digitales de acreditada solvencia, o en la prensa especializada-, según la cual la catedrática Carmen Caffarel habría "colocado" durante sus años de mandato en el departamento de Ciencias de la Información de la universidad Rey Juan Carlos, a familiares directos del PSOE e Izquierda Unida, así como a cargos del grupo Prisa.

Entre la larga lista de “colocados” figuran desde Rosa Lissavetzky, hermana del actual Secretario de Estado de Deportes, Jaime Lissavetzky, hasta Miquel Lejarza y su íntimo amigo José Miguel Contreras, propietario de la productora Globomedia (ahora grupo Árbol), y uno de los promotores de la película Hay motivo, libelo que 32 directores cinematográficos sacaron a la luz durante la reciente campaña electoral en contra la política del ex presidente Aznar. Como guinda, destaca la presencia en carne mortal del mismísimo director de la cadena Ser, García Ferreras, como profesor asociado en la asignatura Teoría y Práctica de la Información Audiovisual.

Las intenciones del Gobierno, en asunto de tanta trascendencia, quedan de manifiesto tras la designación digital, en el mismo Consejo de Ministros, de los miembros de un "comité de expertos" -auspiciado por el propio Ejecutivo- que en el plazo de nueve meses deberá elevar al Gobierno una propuesta de reforma de los medios estatales, incluyendo el modo de designación de los directivos, la orientación de la programación y el modelo de financiación. Todo un reto del Partido Socialista para mantener atadas y bien atadas las televisiones públicas de titularidad estatal.


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(EL CORTIJO DIGITAL, 24 de abril de 2004)

Causas y efectos de la retirada española de Iraq

(*) ANTONIO CABRERA SALAMANCA


Los porqués de una decisión tan repentina se irán desvelando con el paso del tiempo. Por el momento, queda constancia de la bronca reunión que, poco antes del anuncio de la retirada de las tropas españolas mantuvo Rodríguez Zapatero con su compañero de partido, Javier Solana, ex secretario general de la OTAN y actual alto representante de la UE para asuntos de Defensa. Fue Solana, que no ha respaldado la decisión del presidente Rodríguez, quien informó telefónicamente a Washington de la retirada de nuestras tropas antes de que el anuncio se hiciera público en España.

Las consecuencias de la precipitada retirada de las tropas españolas de Iraq -y sobre todo la forma y el momento en que se van a llevar a cabo- son múltiples. Desde el punto de vista político, amplios sectores de la población española contemplan la retirada como una inútil y cobarde claudicación frente al terrorismo. Para 36 países que integran la coalición internacional desplegada en Iraq, la actitud abandonista de nuestro Gobierno es asumida como insolidaria, cuando no como una deserción frente a los compromisos adquiridos, convirtiéndonos, en el ámbito internacional, en un socio poco fiable.

Frente a la firmeza que han demostrado el resto de los países de la coalición ante la oleada de secuestros y asesinatos de sus conciudadanos por el fundamentalismo islámico -casos de Italia, EE.UU o Japón- la decisión adoptada por el Gobierno español en estos delicados momentos de crisis ha provocado reacciones diplomáticas que oscilan desde la irritación o el estupor, a la resignada aceptación de hechos consumados, o la preocupación ante la posibilidad de que la retirada de nuestras tropas, tras los terribles sucesos del 11-M, actúe como catalizador de una nueva cadena de atentados como los de Madrid, con los que los terroristas buscarían un perverso efecto dominó con objeto de doblegar la voluntad de los países de la coalición.

Nuestro Ejército, una vez más, ha dado ejemplo de su estricto cumplimiento del deber al acatar disciplinadamente una orden de retirada que, por las circunstancias y la precipitación en que se ha producido, podría interpretarse como la más deshonrosa y humillante de las huidas frente al enemigo. Su precipitada retirada ha supuesto, también, el abandono de los soldados de cuatro países hispanoamericanos que han compartido misión, fatigas y peligros bajo mando español.

Con nuestra inoportuna y repentina marcha, además de abandonar a su suerte a la población iraquí en un clima de feroz guerra civil, centenares de agentes de policía, formados por nuestro Ejército, serán víctimas propiciatorias del fanatismo de los clérigos radicales de turno, acusados de colaboracionismo con el "enemigo". El futuro de la paz y de la seguridad internacional, desgraciadamente, se presenta incierto.


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(EL CORTIJO DIGITAL, 20 de abril de 2004)

El señor Rodríguez incumple sus promesas sobre Iraq

(*) ANTONIO CABRERA SALAMANCA


Por sorpresa, precipitadamente, como ya ocurriera la noche del 23-F de 1983 con ocasión del decreto socialista de nacionalización-incautación del holding empresarial RUMASA, la primera acción de gobierno del señor Rodríguez ha sido ordenar la inmediata retirada de nuestras tropas en Iraq. Se inicia así el cambio “tranquilo” de la política española hacia la praxis socialista.

Apenas unas horas después de la constitución del nuevo Gobierno, y sin que el titular de Defensa, José Bono, hubiera tomado siquiera posesión de su cargo, la presunta ingenuidad de Bambi -invento socialista-, ha mutado a la audacia de Zorro Presidente y, 24 horas después de su nombramiento por el Rey, ha dado un audaz golpe de mano como aviso de navegantes y clara advertencia a propios y extraños. Atrás quedan sus reiteradas referencias en el Congreso de los Diputados a la humildad y al diálogo, al acuerdo y al consenso con todas las fuerzas políticas y sociales como pilar de sus decisiones y de la política de su Gobierno, emblema del nuevo “talante” democrático que tan pertinazmente ha reivindicado en su discurso de investidura. Rodríguez Zapatero, “El dialogante”, no ha tenido ni la prudencia de esperar 24 horas para que una decisión fundamental para los intereses de España pudiera tener al menos el respaldo de su primer Consejo de Ministros.

Con esta retirada, paradójicamente, el señor Rodríguez ha incumplido una de sus principales promesas electorales. Ha ordenado la inmediata salida de nuestras tropas de Iraq sin respetar el plazo -que él mismo se había fijado hasta el 30 de junio-, para que se produjera una resolución de la ONU que asumiera la dirección política y militar de las Fuerzas Armadas desplegadas en Iraq. Durante el debate de investidura también ha engañado Rodríguez al Parlamento -o le ha ocultado la verdad-, al silenciar una decisión tan importante a la Cámara, pese a que -según ha declarado- la había adoptado hace semanas.

Con esta decisión unilateral, el señor Rodríguez tampoco ha cumplido, evidentemente, su compromiso expresado ante el Parlamento de no tomar ninguna decisión sobre la retirada de las tropas, “sin el conocimiento y el respaldo de la Cámara”, como afirmó textualmente en su respuesta a la interpelación que le hizo Llamazares durante el debate de investidura.

Finalmente, resulta asombroso -y verdaderamente triste- que nuestro Ejército en Iraq se haya tenido que enterar a través de los medios de comunicación (canal internacional de TVE) de una decisión que afecta tan extraordinariamente a la seguridad internacional y a la importante misión que el Gobierno le había encomendado.

Los porqués de una decisión tan repentina se irán desvelando con el paso del tiempo. Por el momento, queda constancia de la bronca reunión que, poco antes del anuncio de la retirada mantuvo Rodríguez con su compañero de partido, Javier Solana, ex secretario general de la OTAN y actual alto representante de la UE para asuntos de Defensa. Fue Solana, que no ha respaldado la decisión del presidente Rodríguez, quien informó telefónicamente a Washington de la retirada de nuestras tropas antes de que el anuncio se hiciera público en España.

Las consecuencias de la precipitada retirada de las tropas españolas de Iraq -y sobre todo la forma y el momento en que se van a llevar a cabo- son múltiples. Desde el punto de vista político, numerosos sectores de la población española contemplan la retirada como una inútil y cobarde claudicación frente al terrorismo. Para los 36 países que integran la coalición internacional desplegada en Iraq, la actitud abandonista de nuestro Gobierno es asumida como insolidaria, cuando no como una deserción frente a los compromisos adquiridos, convirtiendo-nos en el ámbito internacional en un socio poco fiable.

Frente a la firmeza que han demostrado el resto de los países de la coalición ante la oleada de secuestros y asesinatos de sus ciudadanos por el fundamentalismo islámico -casos de Italia, EE.UU o Japón- la decisión adoptada por el Gobierno español en estos delicados momentos de crisis ha provocado reacciones diplomáticas que oscilan desde la irritación o el estupor, a la aceptación de hechos consumados, o la preocupación internacional ante la posibilidad de que la retirada de nuestras tropas, tras los terribles sucesos del 11-M, actúe como catalizador de una nueva cadena de atentados como los de Madrid, con lo que los terroristas buscarían un perverso efecto dominó que pueda doblegar la voluntad de los países de la coalición.

Nuestro Ejército, una vez más, ha dado ejemplo de su estricto cumplimiento del deber al acatar disciplinadamente una orden de retirada que, por las circunstancias y la precipitación en que se ha producido, se podría interpretar como la más deshonrosa y humillante de las huidas frente al enemigo. Su precipitada retirada supone también el abandono de los soldados de cuatro países hispanoaméricanos que han compartido misión, fatigas y peligros bajo el mando español.

Con nuestra inoportuna y repentina marcha, además de abandonar a su suerte a la población iraquí en un clima de feroz guerra civil, centenares de agentes de policía iraquí, formados por nuestro Ejército, serán víctimas propiciatorias del fanatismo de los clérigos radicales de turno, acusados de colaboracionismo con el “enemigo”. El futuro de la paz y de la seguridad internacional, desgraciadamente, se presenta incierto.


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(EL CORTIJO DIGITAL, 15 de abril de 2004)

Los terroristas del 11-M amenazan a la comunidad judía de Madrid

(*) ANTONIO CABRERA SALAMANCA


Contra la opinión de quienes todavía insisten en vincular los actos terroristas del 11-M a la presencia de nuestras tropas en Iraq, los resultados de la investigación policial ponen de manifiesto el verdadero signo del terrorismo fundamentalista islámico, tras el suicidio en un piso de Leganés de Serhane ben Abdelmajid Fakhet, alias El Tunecino, junto a otros seis terroristas de «Ansar Al Qaeda», responsables de la matanza del jueves negro en Madrid

La reconstrucción por expertos de la Policía Científica y del Centro Nacional de Inteligencia del video encontrado entre los escombros del piso donde se suicidaron los terroristas, ha permitido conocer las siniestras intenciones del grupo integrista islámico. Los terroristas, conocedores de la ratificación del compromiso de Zapatero de retirar nuestras tropas de Iraq, y del anuncio del PSOE sobre el posible envío de más efectivos militares a Afganistán, reivindican en el video la autoría del atentado que estaban preparando contra el centro de comercial Parquesur de Leganés, y concluyen su amenaza así: «Tras comprobar que la situación no ha cambiado y después de que vuestro nuevo gobernante anunciase la apertura de su mandato con más lucha contra los musulmanes y el envío de más tropas cruzadas a Afganistán, las Compañías de la Muerte y Ansar Al Qaeda han tomado la resolución de seguir en la senda de la bendita yihad» (...) «Os mataremos en cualquier lugar y en cualquier momento» (...) «Nos ensañaremos con los vuestros, os mataremos, traeremos la guerra hasta vuestras casas y no podréis conciliar el sueño»

Esas eran las conciliadoras llamadas de «El Tunecino» a la paz y al diálogo después de cometer la masacre del 11-M. Con esa declaración de guerra este hijo de Mahoma -que alardeaba de su voluntad de «ahogar en sangre» a judíos y cristianos españoles- iba a seguir agradeciendo la acogida que le habían dispensado en la Universidad Autónoma de Madrid, donde disfrutó durante cuatro cursos académicos (1994-1998) de una beca financiada por el gobierno español con una dotación mensual de 100.000 pesetas durante los tres primeros años, y de 110.000 pesetas el cuarto. Además de esas cantidades en concepto de ayuda al estudio, la beca se complementaba con la exención del pago de matrículas universitarias y con un seguro de asistencia médica. En total, el genocida del 11-M percibió en metálico más de 29.500 euros (unos 4,9 millones de pesetas) otorgados por el Gobierno, y pagados por el contribuyente español, para que este canalla estudiara en la universidad madrileña. Según fuentes policiales fue en ese periodo cuando tuvo lugar su proceso de radicalización hacia el extremismo islámico.

Los documentos manuscritos encontrados por la policía en la vivienda de Leganés revelan la intención del grupo terrorista de atentar contra los centros neurálgicos de la Comunidad Judía de Madrid, como el Centro Comunal ubicado en el barrio de Chamberí (calle Balmes), que alberga la sinagoga «Beth Yaacov», principal templo de la comunidad hebrea en Madrid, el colegio Estrella Toledano, y el centro de reunión denominado «Masada», situado junto al cementerio judío de Hoyo de Manzanares, único camposanto judío en la Comunidad de Madrid.

El colegio, situado en la urbanización de La Moraleja, es el más importante de la comunidad hebrea en Madrid y acoge a más de 300 alumnos con edades comprendidas entre los 18 meses y los 16 años, desde la Educación Infantil a cuarto curso de ESO. En sus instalaciones se encuentra también el Centro de Estudios del judaísmo «Ibn Gabirol»

Entre la documentación que guardaban los suicidas del «Grupo Combatiente Islámico Marroquí» figuraban detalles sobre una operación inminente en el municipio de Hoyo de Manzanares. El objetivo de la célula terrorista, situado en la proximidades del cementerio judío de la localidad, era la finca denominada «Masada» -fortaleza en hebreo- importante y emblemático centro de reunión de la comunidad israelita de Madrid donde se desarrollan campamentos de verano, seminarios y otras actividades para niños y jóvenes israelíes durante todo el año.

Aunque la operación llevada a cabo por los GEO en Leganés -y que ocasionó la muerte al subinspector del Cuerpo Nacional de Policía, Francisco Javier Torronteras- habría abortado los planes de los terroristas, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, conscientes de la importancia que para el comando islámico podría tener un atentado contra un enclave hebreo tan emblemático como el de Hoyo de Manzanares, dispusieron el Jueves Santo por la noche un impresionante despliegue policial que rastreó la zona palmo a palmo en busca de explosivos, tanto en la «Masada» como en el cementerio judío y en sus zonas aledañas, entre las que se encuentra el colegio público «Virgen de la Encina» y una sección del instituto de enseñanza secundaria «Diego de Velázquez» que agrupan a más de 1.000 escolares de la localidad. Aunque la búsqueda resultó infructuosa, las labores de rastreo y vigilancia se prolongaron durante varios días más. Finalmente han sido detenidos tres marroquíes relacionados presuntamente con delitos de narcotráfico. En el pueblo reina una calma tensa.

Pese a la preocupación que ha mostrado la comunidad judía de Madrid al conocerse los detalles del atentado que los autores de la matanza del 11-M planeaban ejecutar en la localidad de Hoyo de Manzanares, la Embajada de Israel en España ha hecho pública su «plena confianza» en las fuerzas y cuerpos de seguridad españolas para hacer frente a la amenaza terrorista. Se da la circunstancia de que el próximo 26 de abril se celebra el LVI aniversario de la creación del Estado de Israel.


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(EL MUNDO, 5 de abril de 2004)



Los tenemos rodeados, Flánagan. Cercamos a la ETA con las murallas del Estado de Derecho. Por muchos portillos que abran algunos en el Pacto Antiterrorista y por muchos diputados que dé sentarse a negociar con los asesinos, cercada. Pero la organización terrorista nos ganó hace muchos años la batalla del lenguaje. Usamos por rutina los términos exactos que quieren los terroristas. Ya saben: comando, legales, ilegales, lucha armada, impuesto revolucionario, zulo. Poco a poco los traducimos al lenguaje del Estado de Derecho, y decimos, respectivamente, cuadrilla de asesinos, pistoleros no fichados, criminales con antecedentes, oleada de asesinatos, extorsión, mazmorra.

Para que nos hiciera cómplices de su lenguaje, la ETA necesitó 30 años y 800 asesinatos, gota a gota de sangre. Los terroristas islamistas están teniendo más suerte. Les han bastado 200 asesinatos de una criminal tacada y menos de un mes de comunicados, vídeos y casés coránicos para ganar su batalla del lenguaje. Oigo al ministro Acebes en TVE. A este Acebes le gusta una televisión más que a Belén Esteban. ¿Es que no te hartas, hijo, de salir en TV con menos papeles que una liebre, en el alambre y sin red, sin guardar el menor sigilo sobre la actuación policial? Al PP lo perdieron las ganas de salir en la tele de Acebes. Si hubieran mandado a un técnico policial a dar la cara, otro gallo hubiera cantado. No hubieran cantado la gallina. Oigo, pues, al ministro Acebes y dice que unos terroristas asesinos (de "presuntos", nada) se han inmolado en Leganés y se han llevado por delante a un padre de familia y herido a una docena de ellos. Pongo la radio: inmolación para arriba e inmolación para abajo. Abro los periódicos: el verbo "inmolar" se conjuga en todos sus tiempos y personas.

No, miren ustedes, de inmolación, nada. El que se inmoló por nosotros fue El que sale en estos días en los pasos de las cofradías, el bueno de la película de Mel Gibson. Estos moros zarrapastrosos y criminales de Leganés, como los de las Torres Gemelas, son unos simples asesinos suicidas. La palabra es kamikaze, que ya viene exacta en el DRAE: "terrorista suicida". "Inmolar es sacrificar una víctima; ofrecer algo en reconocimiento de la divinidad; dar la vida, la hacienda, el reposo, etcétera, en provecho u honor de alguien o algo". Al decir que se han inmolado, los elevamos a la categoría de sacerdotes de un rito divino, de oficiantes de un santo sacrificio. No creo que los americanos dijeran que Mohamed Atta y los kamikazes de las Torres Gemelas se inmolaron.Pero como aquí somos más garantistas que nadie, no oigo en las llamadas de los oyentes una condena enérgica de estos hijos de Alá, no veo cartas al director. No veo contra Al Qaeda la misma contundencia social que contra la ETA. Vamos, que ni Alfonso Ussía, que es el máximo especialista, llama a estos hijos de Alá lo que son: kamikazes hijos de puta.

(*) Artículo publicado en la sección EL RECUADRO, del diario EL MUNDO


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(EL CORTIJO DIGITAL, 1 de abril de 2004)

Horror islámico en Faluya

(*) ANTONIO CABRERA SALAMANCA


Veo con espanto las terroríficas imágenes de los civiles norteamericanos quemados vivos, descuartizados y colgados por las hordas iraquíes en Faluya. Me desborda la indignación, y hasta me siento ciudadano norteamericano, mientras se agolpan en mi memoria las tétricas imágenes nocturnas de un grupo de fanáticos islámicos pisoteando los cadáveres de los siete militares españoles del Centro Nacional de Inteligencia, asesinados en una emboscada en Suwayrah, a 30 kilómetros al sur de Bagdad, el pasado mes de noviembre.

La visión de estas imágenes, de crueldad extrema, me recuerda las firmes y serenas palabras del presidente Bush ante el Congreso de los Estados Unidos al día siguiente de los salvajes atentados del 11-S en Washington y Nueva York anunciando el inicio de una larga y penosa guerra como respuesta a la agresión sufrida y en ejercicio del derecho a la legítima defensa, así como su decidido propósito de combatir hasta su exterminio al terrorismo internacional, tras su devastadora -y unilateral- declaración de la Yihad -la Guerra Santa- contra Occidente.

Sé que una parte de la progresía oficial, la de las pancartas, la del linchamiento al Gobierno y el no a la Guerra -y a la vez la de infinita comprensión hacia los brutales atentados del fundamentalismo islámico en Casablanca, Jerusalén, Estambul o Madrid-, la misma que vulneró la ley electoral durante la jornada de reflexión, ahora no saldrá a manifestarse. Los que agredieron e insultaron al presidente de Gobierno, gritándole asesino y mentiroso; los que durante la jornada electoral coaccionaron a votantes del PP y a sus representantes; los que en búsqueda de su "verdad", la manipularon y procuraron el vuelco electoral del 14-M, sé que ahora no saldrán a la calle, pancarta en mano, exigiendo justicia ante tanta barbarie, como tampoco lo hicieron para reivindicar la memoria ultrajada de nuestros soldados, cuyos cadáveres fueron profanados -pisoteados- después de muertos.

Esos cómplices del silencio, presos del chantaje del terror -ignorantes voluntarios de la Historia y sus acontecimientos-, justificarán estos nuevos crímenes del fundamentalismo islámico por el derecho a la legítima defensa de un pueblo sojuzgado por el invasor y aterrorizado por el sufrimiento. Y volverán a cubrirse de indignidad justificando el terror y la barbarie, con llamamientos a la paz y al derecho internacional, invocando -cuando interesa a sus fines- la ilegalidad y la injusticia de una guerra como la de Iraq, desatada contra el beatífico régimen de Sadam Husein por el diabólico trio de las Azores, mientras que otras naciones, como Francia y Alemania -tan implicadas en el apoyo político al tirano- se lavan las manos y se acomodan como privilegiados espectadores de la marcha de los acontecimientos.

En un ejercicio de cinismo extraordinario, esa misma izquierda de pancarta que se alinea con los Estados Unidos y la OTAN y crucifica a Milosevic como criminal de guerra y compendio de todos los horrores -mientras compadece a Sadam Husein como víctima del imperialismo norteamericano-, ignora, justifica, aplaude o patrocina las otras guerras de los Balcanes, el Kurdistán, Afganistán, o el Golfo -o las sangrientas operaciones cotidianas de limpieza étnica a cargo de musulmanes albano cosovares contra los servios de Kosovo- y otros mil conflictos armados en los cinco continentes, de acuerdo con su hipócrita y maniquea clasificación de las guerras, basada en artificiosas excusas políticas, como "justas" o "injustas" según las patrocine, o no, la OTAN y la ONU.


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