(ABC, 31 de diciembre de 2003)La píldora after polving
Por JAIME CAMPMANYHan puesto los sociatas en su programa electoral que le van a dar de balde a la chorba la pastillita poscoital. O sea, que van a distribuir gratis total entre las mozas del pueblo la píldora del after polving. No tengo nada contra el desahogo coital. Todo lo contrario. Ese es un ejercicio que me encontrará siempre a favor y que me parece altamente recomendable. Pueblo que fornica unido, jamás será vencido. Después de un traqueteo satisfactorio, la vida y el paisaje resultan más bellos y hasta Ruth Porta induce a la devoción contemplativa. Un buen quiqui libera de complejos, de pesimismos y de pensamientos negros. ¿Cómo puede uno no estar a favor del polving?
Lo que no me convence es que vayan por ahí los políticos y el Gobierno tirando bombas atómicas contra los espermatozoides, sembrando el exterminio del nasciturus en cierne o del mamoncillo en berlina. Y encima, a costa del contribuyente. Es decir, que los contribuyentes de hoy pagamos para que se carguen a los posibles contribuyentes de mañana. Nos obligan a pagar nuestro propio desastre, nuestra soledad impositiva, nuestra desolación sin renuevo y sin ayuda. Y eso es una injusticia muy grande. Ya que la ciencia ha descubierto esa terrible arma de destrucción masiva que es el anticonceptivo prepolving y pospolving, dejemos que cada cual use la libertad de utilizarla, pero al menos que se la agencie por su cuenta, que el que se ría que lo pague y quien quiera truchas que se moje el culo, pero que no nos obliguen a pagarla nosotros.
Lo que tenemos que pagar con gusto los contribuyentes, lo mismo empresas que ciudadanos, eso que se llama personas jurídicas y personas físicas, son los gastos de maternidad, porque ahí llega un maromo o una jai que con el tiempo contribuirá al fondo de la Seguridad Social y pagará las contribuciones, tanto las municipales como las comunitarias y estatales, y en definitiva eso es nacer para venir en nuestra ayuda. Pero es que lo malo de los socialistas, o sea, uno de los males que traen los sociatas a la sociedad y a los currantes es la de amolar con impuestos a quienes afanan para mantener este tinglado llamado España, que además estamos siempre componiéndolo y recomponiéndolo como un rompecabezas.
Ya sé yo que eso de dar la píldora del after polving gratis total es al fin y al cabo el chocolate del loro. ¿Qué es eso en comparación con el botín de los gastos reservados y todos los manguis, los trinques y las mamandurrias del tiempo del felipismo? Nada, prácticamente nada. Esa miseria se saca subiendo un punto el IRPF, el IVA, el IBI, el IAE o similares. Pero mi oposición no es por motivo del huevo sino del fuero. El de la píldora poscoito sería un gasto que estaríamos obligados a satisfacer a sabiendas que con ello estábamos labrando nuestra propia ruina. Yo no tendría inconveniente alguno, ni material ni moral, en pagar el catre a las parejas que quisieran echar un quiqui, pero sin pagarles el anticonceptivo. Al menos, que corran el riesgo de producir contribuyentes. Porque, ¿dónde irían los sociatas si no tuvieran contribuyentes?
(EL CORTIJO DIGITAL, 30 de diciembre de 2003)
(ESTRELLA DIGITAL, 31 de diciembre de 2003)
(EL VIGÍA - MADRID PRESS, 31 de diciembre de 2003)
(DIARIO DEL NOROESTE, 7 de enero de 2004)Un poquito de viagra
(*) ANTONIO CABRERA SALAMANCAVivimos en la era de la ciencia y la tecnología. La velocidad, la informática y las telecomunicaciones condicionan nuestra vida. La medicina, apoyada en la ciencia, avanza al ritmo vertiginoso que le impone la tecnología y hasta de la clonación humana ya solo nos separa una frágil barrera ética, que el tiempo acabará por derribar. Todo aparenta estar a nuestro alcance y nada, por difícil que parezca, resulta inalcanzable. ¡Por fin estamos en los albores de un mundo feliz!.
Sin embargo, para nuestra desgracia, esto es solo un espejismo. Sin hablar de la miseria, la enfermedad y e